José María a los 100 años de su nacimiento, nos ha demostrado, que un hombre puede mover el pensamiento, la actitud y tal vez la enmienda política que una nación merece.Un hombre de una gran sapiencia, que la aprendió de los nativos, con los que vivió, y se desarrolló. Un hombre que sabía quechua, y por dominar ese rico idioma, es que llegó a conocer el alma de los indios, que todavía en 1920 eran despreciados en las grandes haciendas. Y que gracias al chino Velasco, perdieron, esa altivez, esa explotación para con los indios desde hacía 450 años.
Es por ello que José María Arguedas nos dice que no es un aculturado, porque se siente orgullosamente feliz por ser peruano y por llevar su lenguaje.
Desde estas líneas le rindo mi sincero y sencillo homenaje al gran hombre que fue José María Arguedas.
Katherine Becerra Cabanillas
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