En la sierra se hace llamar layk’a a lo negativo, a lo malo, a lo oculto; un misterioso apelativo para algo que demanda miedo como los boliches negros con vetas rojas o amarillas, o como la araña peluda, con sus patas gruesas y lanosa; el K’ampu, o el layk’a San Jorge, insecto mágico de cuerpo azul brillante y oscuro.
Pero el que más asombro causa es el Layk’a, es decir el brujo que hace los maleficios, curandero de todo tipo, para bien o para mal, capaz de provocar pavor entre las multitudes por su poder, por su dominación de la muerte, por sus amarres, por su magia
Los indios creían en ellos y siguen firmes en sus tradiciones y los respetan por el valor espiritual que ellos tienen, es una forma de mitos o leyendas que se aferran para de alguna manera sentirse poderosos. Es difícil hoy en día desconocer de ellos ya que son tantas las personas que les tienen fé, en lo profundo de la sierra o en lo profundo de la selva los podemos encontrar, sanando o prediciendo algún futuro mal.
Los dotes de ellos se dicen que se transmiten por generaciones, si el padre fue un “Brujo” entonces el hijo también tendrá la habilidad o habrá aprendido muy bien de su padre. Hoy ellos no hacen mas que comercializar sus dotes y vivir de ello antes el pago era con algún producto o algún animal, como hoy existe el dinero, el que menos desea convertirse en un Layk’a.
Cindy Saavedra Morales
El siguiente es un reportaje por el mundo en el que muestran distintos tipos de Layka's o brujos en la actualidad pero que cuyas habilidad han trascendido desde hace ya bastante tiempo.
El layk’a es el brujo, el que hace los maleficios. A veces también cura las enfermedades extrañas: la locura, la histeria, el insomnio, el susto. Cura con yerbas, con tierras y por medio de sortilegios.A nuestro punto de vista, el brujo es conocido hoy en día como el chamán del pueblo, el que puede realizar magias inexplicables. Gracias a él los niños asustados y nerviosos son sanados, para ello emplea un sistema dulce y adecuado: les cuenta historias hasta hacerlos dormir, cuando ya están casi dormidos, se acerca al oído y les llama con una voz delgada y lejana, llama al alma vagabunda y le exige que regrese al cuerpo dormido. En cada pueblo de la sierra hay siempre un layk’a, pero en algunas regiones hay layk’as famosos. Son llamados desde pueblos muy lejanos.
Pero no todo es bueno del layk’a; éste es temido porque puede causar la muerte, lenta o rápida, con sólo “amarrar” un maleficio. Puede causar ceguera, la sordera, la locura, la cojera, a cualquier persona. Nosotros pensamos, en conclusión, que es bueno en la parte de curar; pero por personas que contratan al brujo para realizar venganzas de cualquier tipo, hace que el layk’a se haga llamar “compadre del diablo” o “sacerdote del demonio”.

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